Por Rodrigo Araya Elorza

46 años de bibliomóviles en Chile:¿Por qué no celebrar el día del bibliomóvil?

Soñando con algún día celebrar oficialmente el día del bibliomóvil chileno.

15/04/2014

Fuente: Bibliomóviles

Todos los 16 de abril en Estados Unidos de América celebran el día Nacional del bibliobús. Día en que la Association of Bookmobile and Outreach Services (ABOS) conmemora el trabajo que desarrollan los móviles en las distintas comunidades atendidas. Honestamente no dejo de sentir envidia. Sí envidia del nivel de organización y compromiso de esos bibliotecarios móviles con su tarea. Y tal parece que éste día se comienza a extender también en algunas organizaciones de habla hispana. Es el caso de los bibliobuses de las provincias de León y Zamora (España) que de la misma manera han marcado en su calendario una efeméride que rescata su tarea. Ellos lo fijaron para el 28 de enero.

Si bien es cierto, en ambos casos cuentan con una larga historia de trabajo. Estados Unidos que tiene 104 años de trayectoria bibliobusera y por su parte, España y particularmente la provincia de León tiene algo así como 40 años de existencia desde que el 28 de enero comenzaran a rodar llevando libros a distintos sectores.

Yo me pregunto ¿Y por qué no Chile?

Quizás mi sueño sea pretensioso considerando las condiciones en que trabajan los cerca de 50 bibliomóviles que recorren el territorio nacional. Muchos en vehículos pequeños incomparables con las excelentes máquinas que tienen los ejemplos antes mencionados. Sin embargo, creo, una vez que he comenzado a investigar por cuenta propia la historia de nuestro país en materia de bibliomóviles que tenemos una tradición no menor. Considerando que el primer bibliomóvil chileno comienza en 1968 en la Universidad de Chile. Nada menos que 46 años. Quizás en los primeros años no continuados. Pero igualmente hay una tradición. Invisible quizás. Pero ahí estamos luchando en silencio por prestar éste maravilloso servicio donde no hay bibliotecas y también donde las hay entregando la necesaria aproximación a los libros y otros, en el sur incentivando las lecturas en las escuelas.

Hace algunos días conversando con una amiga bibliobusera quizás motivado desde el más profundo dolor y desesperación de ver que tras ese hermoso primer encuentro de bibliomóviles chilenos en 2012 la motivación exhibida en ese encuentro se ha ido perdiendo y con ello la posibilidad de continuar el tan necesario trabajo en red.

Siento que relevar nuestro trabajo silencioso ante la comunidad nacional y local hoy y siempre dependerá de nosotros mismos. Y cuando verdaderamente reconozcamos lo importante que es nuestra tarea sea el momento en que podamos celebrar y destacar un día del bibliomóvil en Chile y probablemente por añadidura, se terminarían los temores de ser suprimidos o recortados en nuestros presupuestos constantemente por nuestros administradores.

Independiente de las condiciones. Pues no pretendo victimizar el trabajo bibliobusero chileno que sería lo fácil. Creo que el problema nuestro radica principalmente en la ausencia de "creerse el cuento" como decimos en Chile. Y decir, con orgullo, nuestro trabajo es importante y porque realmente lo es, pero evidentemente que si no se visibiliza aquel hermoso trabajo que hacen tantos en el extremo sur a diario recorriendo caminos barrosos y atendiendo comunidades alejadas no servirá de nada. Sólo me queda soñar con algún día celebrar oficialmente el día del bibliomóvil chileno.

Por ahora, me resta de manera individual saludar fraternalmente a mis colegas bibliomovileros chilenos por su arrojo y valentía por seguir adelante con tan honrosa tarea por el bien de nuestros niños y adultos en la difícil tarea de motivar la lectura. Y también a aquellos que en otras tierras del mundo desarrollan acciones en esencia similares a bordo de un vehículo.

Recursos adicionales

readspeaker